Otra vez ha cantado la Señora de la Muerte
Su sumbido atroz ha llamado a los planetas
Los aires se han arremolinado para escucharla
Y han cambiado de dirección los astros.
La guerrera se levanta dolorida
Sabe que otra vez la han invocado
Pero no quiere ir, reniega su destino
Su cuerpo aún no ha despertado.
Ocho primaveras han pasado
De descanso y festines entre amigos
En su tierra fértil se ha divertido
Y ha pecado en su placer del buen olvido.
¡Condena de destino de guerrera!
¡Dolor de no ser otro ser con otra alma!
¿Cómo puedes engañarte así, valiente Guerrera?
¿Realmente creíste que te liberarían de tu destino?
Y hoy han desaparecido sus amigos
Su descanso, su paz, su tierra fértil
Por más fuerzas que sus brazos deseen
Aprisionar otra vez la primavera
Todo se ha ido.
Sóla rendida en suelo gris
Sus armas desparramadas, sucias, olvidadas
Pena, se arrastra, sufre
Pide perdón, se emborracha y sangra.
¡Vuelve a la lucha o muere, guerrera!
Le gritan los seres de la noche.
¡Deja de penar lágrimas en vano!
Enojada, debió hacerse presente la Maestra,
En la oscuridad de la noche,
Entre sueños desde el cielo, a recordarle:
Hace varios días te esperan,
¿Que haces allí tirada, penando tu destino?
Lava tu espada en el lago
Baña tu piel y tus harapos
Descansa hoy, tu última noche
Y levántante mañana.
No puedo, le responde
Mi cuerpo no tiene fuerzas
Mi espada es muy pesada, no puedo sostenerla
¡Ayuda, Maestra!
¡Libérame de ésta condena!
Sabes bien que yo no puedo
Enfrenta tus obligaciones
Tu eres un Avatar.
El maestro preparó hierbas y una hoguera
Calentó un te sagrado
Y sin más palabras se marchó
Dejando a la Guerrera enfrentar su soledad.
miércoles, 11 de abril de 2012
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