Sincericidio: Privación voluntaria de la vida a través de un acto de sinceridad extrema. Expresión de sinceridad que implica peligro o daño para quien la realiza.
Sincerinato: Matar a alguien con alevosía o premeditación, utilizando como arma una expresión de sinceridad.
Sincericida: Adj. y s. Criminal, homicida que obra a través del ejercicio de la sinceridad. / Acto hostil o molesto que implica una expresión de sinceridad.
Trinnnnnnnn. Trinnnnnnnn.
Me arrastro hasta el portero. Atiendo con voz ronca.
-¿Hola?
-Tibu, soy Garu… sorry…
-Subí.
Le abro con el portero eléctrico. Rrrrrrrr.
Dejo la puerta de casa entre abierta y me vuelvo a meter de un salto en la cama.
Se escucha el ascensor, las puertas que se abren y se cierran, y aparece Garu.
-Hola, sorry, no me di cuenta la hora…
Tiene olor a cigarrillo y a alcohol. Demasiado olor a cigarrillo y a alcohol.
-Hola bebé, no importa, vení a la cama.
Se saca la ropa hasta quedar en boxer, y se tira en el colchoncito que está al lado de mi cama.
-No, no te quiero molestar, vos seguí durmiendo.
Claro, mi cama es de una plaza, y sabe que me resulta incómodo dormir ahí con alguien. Pero ya que vino, y que le abrí, que se meta en la cama conmigo…
-Daleeee, vení…
No responde. Da vueltas en el colchoncito. Hace sonidos molestos.
-¿Qué te pasa?
-Nada, estoy enojado conmigo mismo. No quería llegar tan tarde, quería estar con vos.
Ya empezamos…
-Ayyy, bastaaa… No seas pesado…
De repente se me va el sueño, y empiezo a juntar bronca. Cinco segundos después, exploto:
-¡Me enferma cuando hacés eso! Si querés llegar temprano, llegá temprano. Y si llegás tarde, llegá tarde, y hacéte cargo. Pero no te hagas el pobrecito.
-Jaja…
-¡No te rías!
¡Qué bronca! Estaba re tranquila y feliz durmiendo, NO me había enojado, sólo quería que venga a la cama conmigo… y ahora él me obligó a que me enojara.
-¿Sabés que? Ya te conozco a vos… Vos querés que YO me enoje con vos porque llegás tarde, porque si YO me enojo con vos, no te tenés que enojar VOS con vos mismo, y así no te hacés cargo de tus actos. ¡Y no me pienso enojar, ¿sabés?!
-Jaja, linda…
Se ríe como diciendo “tenés razón” y abre los brazos pidiendo un abrazo. No quiero, tengo bronca. Ahora sí me enojé, pero no porque llegó tarde, sino porque se hace el pobrecito. Y a él repentinamente se le fue la bronca “consigo mismo”. ¡Claro, me la traspasó a mí, siempre hace eso! ¡Qué bronca!
Me doy vuelta en la cama, y me destapo un poco. Hace calor. Él se levanta del colchoncito y se mete en mi cama. Me abraza. ¡Está calentito y tiene tan rico olor! A pesar del olor a boliche… Me acaricia el pelo, me da unos besos en el cuello y me empieza a hacer masajes. ¡No vale! Así cualquiera lo perdona. Me doy vuelta con una sonrisa y lo abrazo con las piernas. ¡Qué fácil se me pasa el enojo! A veces me sorprendo de mí misma…
-Bueno, contame que hicieron… son las 5:30 de la mañana, algo tendrás para contar…
Sonríe.
-Me vas a matar…
Uhhh, cagamos.
-Bueno, pero andá por orden cronológico.
Me acomodo de costado disponiéndome a escucharlo como si me contara un cuento. Me encanta escuchar sus peripecias, es divertido.
-Bueno, nos quedamos ahí en el bar, pedimos varios más de esos “misiles” de cerveza…
Sí, hasta dónde sé, lo había dejado en un bar de Plaza Serrano con dos de sus amigos mexicanos, Benito y Ramiro (el zurdo), y un chico español que trabaja con Ramiro, creo. Cuando yo me fui, eran las 8 de la noche y ya habían tomado dos tubos enormes de cerveza negra (también llamados “misiles”), e iban por el tercero. Llovía a cántaros. Estábamos todos mojados desde la tarde. Yo necesitaba bañarme y secarme. Pero evidentemente a ellos no les molestaba tener las remeras, el jean, las medias y las zapatillas mojadas. La pasaban bien igual con sus chistes tontos y su cerveza. Me aburrí y me fui. Había quedado con Ricky para vernos, que acababa de llegar de España y me quería contar T-O-D-O. Así que me fui.
Al final Ricky me dejó plantada alegando que “llovía mucho”, y yo me tiré felizmente a leer en la cama, después de comer y bañarme, tipo 11. Ahí le mandé un mensaje a Garu, diciéndole que me quedaba, pensando que en una o dos horas iba a venir a dormir conmigo. Estaba todo mojado… ¿cuánto tiempo podía bancarse así? Evidentemente mucho más de lo que yo imaginé…
-… y nos pusimos re en pedo…
Típico. Hasta ahora, nada nuevo.
-…y nos dio hambre, porque nos habíamos olvidado de comer…
¡Qué conducta saludable!
-…y bueno, ahí fuimos a otro lugar, a comer…
Ahá. ¿Cuándo empieza lo divertido?
-…y ahí habían unas chicas que nos miraban…
Ahá. Ahí está.
-…y bueno, nos re miraban…
¿Qué se supone que significa eso? ¿Una justificación? Con razón estaba enojado “consigo mismo”…
-… entonces Ramiro empezó agitar…
Sí, Ramiro. Echále la culpa a Ramiro, siempre es Ramiro.
-… y fuimos y nos sentamos en la mesa de las minas. Y Benito se empezó a encarar a una…
-¿Qué? ¿Me estás jodiendo? ¿Y vos que hacías?
-Yo nada, yo me quedé quietito y callado en una esquina, porque tengo novia.
JA! ¡Sí, seguro!
-Pero eso fue peor, porque todos me empezaron a joder porque me hacía el rescatado, y me jodían y me jodían, y tuve que ponerme a hablar…
Jaja. Sí, no me digas. No me hagas reir.
-Y nada… después las minas se fueron porque eran medio tontas…
Ay, sí! Son tontas porque no le dan bola a Uds, porque no se rien con sus chistes de retrasados…
-Bueno… uyy, lo que viene es lo peor, me vas a matar…
-Bueno, ¡no me cuentes entonces, no quiero saber! Si me metiste los cuernos bancate sólo la culpa, no la laves conmigo…
-Jaja, no, no… es que después que se fueron las minas… estábamos re en pedo…y Ramiro empezó a agitar...
Mmm, no me gusta ese zurdo. Ya lo dije una vez y lo vuelvo a repetir: ¡no me gusta ese zurdo! Es una mala influencia…
-… Entonces Ramiro dijo para ir de putas! Jaja..
¿Qué? ¿Cuál es la gracia? No entendí…. ¡De putas! Definitivamente ese zurdo es una mala influencia. Primero le “regala” merca, y ahora… ¡¡de putas!!
-¿De putas? ¿Y fuiste?
-Sí, jaja…
¡¡Chan!! Todavía no entendí cuál es la gracia.
-… nos subimos a un taxi, y le pedimos al tachero que nos lleve a algún lugar… y nos dijo que nos llevaba a uno, pero que teníamos que “encarar” a las minas… no ir y decirles así de una “¿cuánto cobrás?”, porque sino no nos hacían descuento…
¡Pero, qué información más interesante! ¡Me caigo y me levanto!
-… ¿y sabés adónde nos llevo?
Me mira como esperando que le diga la respuesta… ¿?…Aaaahhhh. Claro. Hoy a la tarde cuando caminábamos por Palermo pasamos por Cocodrilo, y yo le dije: “Mirá, acá es Cocodrilo, me gustaría venir alguna vez, ¿querés que vengamos juntos? ¿Vos decís que dejan entrar a mujeres?” “No sé, no sabía que era acá, pensé que era en Puerto Madero”. “Sí, yo también, antes pensaba que era en Recoleta”. Esa fue nuestra conversación de la tarde. Ahora no estoy tan segura de que la idea de “ir de putas” haya sido del zurdo…
-Y, ¿cómo es?
-Es como un boliche… vos llegás y tenés que pagar una entrada, que sale como 100 pesos.
-¿Y vos pagaste?
-Y si.
¿Y si?
-Después adentro, con la entrada tenés una consumición, que eso es lo mejor, podés pedir lo que quieras, había de todo para elegir…
¿Eso es lo mejor? Pensé que lo mejor eran las minas en pelota…
-Fui a la barra y pregunté qué me daban, y el tipo empezó a decir de todo, todas las cervezas, todos los tragos, de todo… y whisky, los importados, Jack Daniels, no sé si entendés de whisky, pero…
-No, no entiendo…
-Bueno, un Jack Daniels es demasiado rico, es un placer… me dieron un vaso entero…
Mmm, supongo que a eso se debe el barandazo a alcohol puro.
-¿Y las putas?
Claro, vamos a lo que me interesa.
-Y bueno… están ahí… te miran, te vienen a hablar…
-¿Cómo están vestidas?
-Así, normal, con un jean y un top, por ejemplo…
-¿Y cómo sabés que son putas?
-Ehh… no sé, porque todas las que están ahí son putas… aparte se nota… están muy pintadas… y tienen olor a puta…
¡Chan! ¿Olor a puta?
-¿Cómo es el olor a puta?
-Mmm, no sé, como un olor fuerte, como… como incienso… como olor a perfume barato… como olor a muchas cosas baratas todas juntas…
Mirá vos. Olor a puta. Todos los días se aprende algo nuevo.
-Todas las que están ahí son putas, vos no podrías ir, te vendrían a encarar…
Bueno, tampoco es que me molestaría demasiado… Dios, qué cantidad de tiempo desperdiciado, tendría que haber sido puta. Y yo estudiando para entrar a la residencia, ¿quién me mandó?
-Algunas están medio en bola, y otras bailando en caños…
-Bueno, ¿y?
-Y, ¿qué?
-¡¿Qué pasó?!
-Bueno, nos pusimos a hablar cada uno con una puta… Si querés acostarte con ella le tenés que pagar un trago… sale como 300 pesos, pero te hacen descuentos… también es como que ellas eligen un poco con quien estar… El zurdo se fue con una… ¡pero era re fea! No sé que onda, él puede estar con minas mejores…¿vos te acordás lo que era la novia del zurdo?
-Si, re linda…
-Bueno, está mina era horrible… no sé… le habrá hecho re precio…
-¿Y la tuya?
-Ja…
-¿Te la cogiste?
-Ja, nooooo… no tenía plata. Aparte no me gustan las putas.
Sí, y a mí no me gustan los strippers.
-Dale, ¿era linda tu puta?
-Si, era la más linda de las tres. Igual no era “mi” puta. Vos sabés quién es “mi” puta.
Ja. Sí.
-Igual después se malviajó la mina, y se fue enojada…
-¿Qué? ¿Qué le hiciste?
-Bueno, ¿ahora te vas a poner a defender a la puta?
-¡Y si! ¡Sabés que respeto mucho más a una puta que a una santa!¿Qué le hiciste?
-Nada, es que yo no quería estar, porque no tenía plata, pero habíamos estado hablando un montón, y cuando le dije que no, la mina se enojó y me dijo “mirá, no me gusta que me boludeen”, y se fue… para mí que se había enamorado…
Sonríe. Ja, que bobo.
-Claro, le hiciste perder tiempo. Tiempo es dinero, querido.
-No, se enojó porque se enamoró de mí, y yo no le di bola…
Bueno. Sí, la puta se enamoró de vos.
-Las putas no se enamoran.
Bueno, sí, entre nos, seguro se enamoran, pero, shhh… ¡tengo que bajarle los humitos a éste pendejo! ¡Quiero pelear! Creído de mierda. Tengo que mejorar mi ofensiva:
-Bueno, capaz se enamoran, pero de multimillonarios, como en “Mujer Bonita”, no de vos.
Ja. A ver qué me respondes a esto.
-Bueno, no importa, no me gustan las putas, me gustás vos.
Chau, me cagó. Yo quería pelear.
-¿Y si hubieses tenido la plata, hubieses estado?
-Mmm, no sé, no creo.
-Bueno, si llegás a estar un día, prometeme que NO me vas a contar.
-Te prometo, amor.
Silencio. Me doy media vuelta, lo abrazo y me dispongo a dormir en cucharita.
-¿Amor?
-¿Qué?
-Te amo.
-Yo más, lindo.
Cae el telón.
¿Hace falta ser tan sincero?

