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martes, 29 de diciembre de 2009

Feminas II: El Gran Piropeador Argento.



Así habló Mery Rock:
Mis queridos amigos, ustedes que bien me conocen como crítica implacable de la sociedad, saben que en el top ten de mis más odiados personajes machistas no puede faltar el gran piropeador argento. Si existe algo que critico de la sociedad machista argentina es la gran aceptación de la que aún gozan éstos acosadores.
El ser un piropeador elocuente es una virtud muy valorada entre algunos especimenes masculinos. Obviamente es crucial conocer el oficio del macho para determinar el grado de manejo de la prosa piropa. Es ya de popular saber que todo obrero debe gozar de un osado repertorio de piropos y algún que otro sonidillo obsceno para hacer reír a sus compañeros frente a la hembra caminante. ¿Pero qué decir de las profesiones que requieren mayor compostura? ¿Cómo tomar el hecho de que un médico saque la mitad del cuerpo por la ventana de la ambulancia y grite: "Ahhh bueno mamasaaaa, vení que te que te hago un poco de resucitación cardiopulmonarrr"? Me parece que los tipos ya se están yendo un poquito al carajo.
En un país del primer mundo, el piropo se interpreta como un insulto a la mujer. Y así es como yo lo interpreto. A mi me enferma que me digan piropos. Me molesta, me incomoda, me inhibe. ¿Por qué carajo tengo que estar escuchando las boludeces de los demás o preocupándome por la ropa que me pongo, por dónde camino, por si paso o no por un tunelcito de pibes? Si los tipos salen en cuero a la calle cuando tienen calor nadie les dice nada, pero, ¿que pasa si a mí se me ocurre salir en bermuda y bikini? ¡Se pudre! ¿¿Por qué?? "Porque vos sos mujer, y es tu deber adecuar tu vestimenta para evitar provocar a los hombres". ¿¿WHATS?? ¿Por qué? ¡¿¿Acaso son animales brutos y subdesarrollados, permanentemente en celo, incapaces de controlarse??! Bueno… EJEM... ya sabemos que si, pero no es nuestra culpa. Yo no me tiro encima de cualquier pendejo con lomo que pasa por la calle, y les aseguro que ganas no me faltan.
La clásica del pensamiento machista es: "Si no quiere que le digan todo eso, ¿para que sale así vestida a la calle?". ¡Qué expresión tan abrumadora de estupidez! Salgo así a la calle porque se me da la re puta gana, negro hijo de mil puta, o quizá porque tengo calor, o porque soy libre, ¿qué te parece eso? ¿Es suficiente?
Si tuviera que decidir que llega a ser más perturbador, les puedo asegurar que los ruiditos son mucho más molestos que las palabras, por más abusivas que éstas lleguen a ser. El sonidillo que logra enervarme al límite de mi paciencia es: "sssssgggggg", un sonido logrado al aspirar aire por la boca manteniendo un hilo de baba entre los labios. Ese ruidito es capaz de arruinarme un día entero. También me molesta harto el popular "ch ch ch", que cuando te das vuelta a mirar quién te llamó te encontrás con un negro con cara de pelotudo. ¿Y qué decir del popular “tunelcito”? Este es un fenómeno que logré identificar como observadora aguda de la cotidianeidad porteña. Consiste en un comportamiento que supongo será casi instintivo en la vulgar especie masculina. Obsérvenlo, caminen por la calle detrás de una mina que esté buena y van a poder identificar éste ritual 3 o 4 veces por cuadra. El kioskero y uno o dos porteros de edificios aledaños se reúnen en una esquina a hablar de fútbol. Cuando se comienza a divisar en la esquina una mina más o menos buena, paran dos segundos de hablar, y la "scanean" de arriba abajo sin asco. Cuando ya extrajeron la información suficiente, su cerebro aporta un puntaje estimativo, el cual se completará después de ver a la mina de atrás. Reanudan la conversación, pero disponiéndose lentamente en tunelcito, de a pasitos, en un gesto que intenta ser "cortés" pero cuyo único y real objetivo es que la mina pase por el medio y disponer así de la comodidad como para mirarle descaradamente el orto. Después de que la mina pasa, completan el puntaje, el cual comparten mediocremente con sus compañeros entre risitas libidinosas.
El otro día, iba caminando súper apurada llegando tarde a una reunión en la que presentábamos un trabajo de investigación en la Asociación Médica Argentina. Ya antes de salir de casa iba puteando porque tenía que ir bien vestida, de vestido, y eso significa que te tenés que bancar que te digan D-E-T-O-D-O. Y no me pienso pagar un taxi sólo porque los hombres son unos enfermos mentales, así que decidí ir en bondi con mi mejor cara de orto (onda, "jodeme y te encajo un sopapo, pedazo de imbécil") y escuchando música. No va que tengo la mala suerte de que me quedo sin batería del Ipod apenas salgo de casa. "Puta que me parió" pensé, mientras caminaba a toda velocidad hacia la parada. De golpe, sale de la nada un gordo todo sudado y altamente desagradable, me pone la caripela bien adelante de la mía y me larga un vaho caliente y con olor a cenicero en la jeta, musitando un par de palabras obscenas, al tiempo que levantaba una ceja y ponía cara de "travieso" o algo así que no logré adivinar. ¡¡AH NO!! Me despolaricé, sobretodo por que me puso la cara y el cuerpo adelante mío y no podía avanzar, ¡que odio! Entonces, sin más remedio que proceder a evacuar mi ira feminista, me paro en seco, lo miro de frente manteca y le digo: "¡¿Qué carajo te pasa, gordo imbécil?!". No se imaginan la cara que puso, fue mortal. Es como si jamás hubiera esperado una respuesta tan violenta de una mujer, como si careciéramos completamente de esa capacidad en nuestro repertorio de reacciones. JAJAJA Imbécil. Se quedó con cara de bobo asombrado como dos segundos. Lo miré con cara de desprecio, me di vuelta y seguí caminando apurada. Ahí recién reaccionó la mole, y comenzó a gritarme, ofendido profundamente en su orgullo viril: "¡¡Sos una amargada!!" gritaba impotente, "¡¡Vos debés ser una aburrida en la cama!!" seguía aullando incapaz de resolver su deseo insatisfecho. Mi ira se transformó en gracia, y después en la calma embriagadora que deriva de la ira evacuada.
No sé por que se ofenden tanto cuando les respondemos, ¿será que piensan que a nos gusta que nos anden humillando sistemáticamente por la calle? ¿Será que piensan que nos excitan? JAJAJA Primitivos y básicos seres.
Después están los que yo llamo "piropos al revés", que son expresiones de odio ante la belleza de otra persona. Recuerdo una anécdota cómica a éste respecto: volvíamos del gimnasio con mi hermana, tranquilamente charlando y riendo, cuando un ser despreciable que se cruzó con nosotras nos miró de arriba abajo, casi ofendido con la imagen que representábamos y nos escupió éstas palabras en la cara: "Caretas horribles, que gordas y feas que son, al pedo van al gimnasio". Nos miramos sorprendidas ante una demostración tan abierta de odio. Miré al espécimen tratando de identificarlo. Era un chico joven, de bermudas y remera grande, zapatillas, una patineta en la mano, y muchos piercings y tatuajes, inclusive en la cara. Yo amo los tatuajes en los hombres y en alguna otra ocasión le hubiera dicho que me gustaban pero tenía que responder agresivamente y le vomité: "Y vos, hermano, ¿te miraste al espejo? ¡Sos horrible, viejo!", e hice ademán de de señalar su cara marcada. Mi hermana explotó en una carcajada efusiva ante mi respuesta y yo la seguí, así que nos fuimos riéndonos aún más. El guacho se ofendió muchísimo, al punto que nos siguió por la calle como media cuadra insultándonos y sólo logró tentar aún más a nuestra risa. Pobre imbécil resentido.
Y ésta expresión de violencia me trae a la memoria algo que sucedió hace dos o tres meses en un colectivo de la línea 12 de la ciudad de Buenos Aires. Felizmente me subo al bondi por la calle Marcelo T. de Alvear, iba bastante vacío, no recuerdo si era la siesta o un fin de semana. En la siguiente parada de la que yo me subí, sube un grupito de homo sapiens del género masculino, de entre 19 a 21 años calculo yo, pero con una edad mental de 9 y una calentura de 15. Eran como seis, subieron gritando haciendo el barullo típico de una manada de imbéciles de esa edad. Los miré despectivamente mientras se chocaban al caminar como si estuvieran cocidos entre ellos por un hilo transparente de estupidez, riendo con cadencia down y acentuando particularmente (como si fuera algo escandaloso) palabras como "pija" o "concha", acompañando éstas palabras con la típica cara de imbecil que tiene un pendejo que la puso muy pocas veces en su vida, y que el sólo hecho de decir "tetas" le hace cosquillitas en la pija. Yo pensé "cagamos", yo que estaba tan tranquila, pero el recorrido por suerte era corto. Se acomodan escandalosamente en los asientos de atrás, y entre el griterío abren las ventanas y determinan con miradas cómplices el nuevo entretenimiento púber: gritar obscenidades a las minas que pasaban por la calle. "Ahhh buenooo rubiaaa, mi amorrr, vení tocame todoooo". "Qué ortooo que tenés por dioss, uhhhh mirá el ruidito que te hace la concha cuando camináss". Yo me broto, me remuevo en mi asiento, y miro por la ventana identificando a la rubia receptora de tales palabras. Reconocí en ella cara de vergüenza, o de humillación. Los bobos reían en grupete. La secuencia se repite con una morocha acompañada de su hija de 6 o 7 años y un bebé. "Uhhhhh morochiaaaa, que tetasss, estás dando de mamarrr, mamame a miii", observo con odio asesino la cara de impotencia de la mujer y de la nenita, que parecía no entender nada. Mi desprecio aumenta. Todo el bondi escuchaba, muchos hombres y nadie hacía nada. Que se metan con una mujer con un bebé, es algo que me supera. Pero que le digan "gorda" a una mujer, eso, eso ya es una ofensa mayor. Por eso me terminé de brotar cuando se agarraron con una gordita sexy que estaba en una parada. La mina no se podía mover de ahí, estaba esperando el bondi. Y nuestro vehículo no avanzaba a causa del tránsito. Todos los de arriba y abajo escuchaban lo que le gritaban en grupo a la gordita: "Uhhhhhh gordaaaa esas tetas hinchadasss, haceme una buenaa turca!". Y no lo pude resistir, me levanté de mi asiento hecha una furia, me dirigí afiebrada al fondo del bondi, y me paré envenenada delante del grupito, dirigiéndome hacia el que identifiqué como cabecilla del grupo, un pelirrojo con cara de pajero, el típico que se hace el cancherito con los amiguitos pero le tiene miedo a la mamá... y a la abuela. "Escuchame pendejo" le digo, "¿porque no te hacés una buena paja para bajar la calentura, así dejás de molestar a todas las mujeres que pasan?". Se quedaron callados un segundo, sin saber si debían reaccionar. El segundo cabecilla del grupo rápidamente se sacude el asombro y me contesta: "¿Por qué no me hacés vos la paja?", todos rieron, pero casi en voz baja, y se golpearon las manos en señal de felicitación por la elocuencia del capullo. El cagón del grupo intentó rescatarse: "Basta boludo, rescatense, ´tamos bardeando". El cabecilla me mira, muy seguro de sí mismo, como enfrentando al miedo, abre las piernas como para hacerme saber de la existencia de un falo del cual yo carezco y me responde, ante el silencio respetuoso de sus lamebotas: "Yo no me hago la paja, a mi ME LA HACEN". "Woooowowowowo", los nabos comenzaron a vitorear, reían a carcajadas, felicitaban al macho leader. Yo pensaba "Uhhh que loco que sos pendejo, no podés creer que tu novia te tiró la goma". Entonces le respondo: "Entonces decile que te la hagan mejor, porque transpiras leche, nene". La manada de nabos estalló en carcajadas, casi destronando al macho leader y transformando al reino al sistema matriarcal. En mi mundo, mandan las mujeres, sabelo gil. Toqué el timbre y bajé, incapaz de resistir un segundo más de brutalidad andrógena. ¡Qué retrasados que son, por dios!
Pues bien, si sos un hombre leyendo ésto y te quedó alguna duda, te digo: NO, no nos gustan los piropos, okey? Nos resultan ofensivos. Dejen de consumir esas propagandas hechas por hombres, que insinúan que la mujer se viste para pasar por la obra y lograr que le aúllen todos los monos. A mí por lo menos, no me gusta. Y a todas las mujeres inteligentes que conozco tampoco. Por ahí algún cántico bien dicho y con mucho respeto puede responderse con alguna sonrisa, no voy a negar que el cuerpo de la mujer sea muy bello y da ganas de cantarlo a veces. Pero respetando a la persona que vive en ese cuerpo y sin incomodarla.
Así que, una vez más te digo...
Mujer, a vos te hablo, que estás conquistando tu independencia económica, conquistá también tu libertad para transitar por las calles, ¡y nadie podrá detenerte!
¡¡Basta de opresión piropológica de la mujer, viva la exposición corporal libre!!

A Lo Neruda


Evito cada día que descubras la terrible tortura
Que significa para mi cuerpo la privación de tus caricias

Sólo saberte a mi lado me calma
Oh! Tú que conoces el tormentoso río de mi ser!

Jamás encuentra mi esencia una laguna dónde reposar tranquila
Salvo el oasis de tu presencia, que doma a la fiera sedienta.

Cruelmente abandonada a la nada reproduzco tu cuerpo en el aire
Lloro profundamente, me retuerzo de dolor ante el vacío que has dejado

Te imagino mil veces, intento dibujar tus poses y movimientos
Desesperada cierro los ojos para vislumbrar tu sonrisa

Huelo el aire como intentando encontrarte
¿Dónde estarás amor?

¿Por qué lo llena todo tu ausencia?
¿Por qué no consigo la calma?

¿Con quién ríes ahora, lejos de mis brazos?
¿Cón quién te encuentras, divertido y feliz?

Mi piel reclama iracunda tus caricias
Demasiado esfuerzo me requiere soportar este suplicio

Toda la alegría se fue contigo
Todos los motivos

La luz del día ya no es causante de regocijo
Si no una cruel lámpara que descubre implacable mi desconsuelo

Me escondo miserablemente en la noche
Para ver si puedo atrapar tus risas que trae el viento con el amanecer.

Deseo morir, oh! ¡La bondadosa aceptación de la muerte!
No juzga la parca, y presta a cualquiera su lecho

Ay! La condena del amor
Ay! El dolor de los amantes

Si me hubieran hablado de ti hubiera preferido evitarte
Pero la lanza ya abrió la herida

Tráeme de la muerte cuando hayas vuelto
Tráeme de ensueños con un beso y miente que te quedarás para siempre.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Burn Out I: No molesten a la doctora!!


Estimada Dra. Mery Rock:
Disculpe que la moleste en su descanso de fin de semana, pero necesito evacuar urgentemente una pequeña duda. Resulta que anoche, concurrí con mis amigas a una fiesta que organizaba un conocido, y no sé qué me sucedió, supongo que fue la ingesta alcohólica, pero terminé en la cama con el dueño de la casa. La verdad es estoy muy avergonzada y arrepentida. Pero eso no es todo. Tuvimos relaciones con preservativo (cómo Ud siempre me recomienda), y cuando él terminó, al retirar su miembro, el preservativo quedó en mi interior. Todavía no lo saqué porque me da como "cosita". ¿Qué hago? ¡Gracias! Saludos, Carmelita.

Estimada Carmelita:
¿SOS MEDIO PELUTUDA, queridita? ¡Ya vislumbraba yo en el primer examen físico que te realicé que algún estigma de retraso mental tenías! Te dirigís a mí con una "pequeña duda"... Cómo diría un gran filósofo y colega: ¡¡Duda la podonga, querida!! ¡Dejá de boludear y andá corriendo a la farmacia! Comprá un Inmediat (sí, la pastilla del día después nena), porque esa "duda" va a empezar a crecer, y cuando menos te lo esperes va a emerger de tu vagina diciendo: "Hola, mami!". ¡Hacélo ya! No importa en que día del ciclo estés. Tomála igual porque no confío en tu capacidad para calcular fecha probable de ovulación. ¡Después de tragarte la pastilla, volvé, y seguí leyendo mi respuesta, que consiste básicamente en insultos y humillaciones ante tu vergonzosa ignorancia!

Punto 1. ¡¿"No sé qué me sucedió"??!!·@#?!&%·#?! ¡¡NI LO RESPONDO!! Borracha patética.

Punto 2. No me interesa si estás avergonzada o arrepentida o BLA BLA BLA. El sexo no existe para sentir culpa, si no para disfrutarlo. Veo que portás un pequeño sacerdote en la cabeza que no para de lanzar sentencias culpógenas. Casi puedo verlo en la tomografía de cerebro. Recordame que te pida una interconsulta con el sexólogo.

Punto 3. ¿No sabés que cuando sacan el forro lo tenés que agarrar VOS, no él, VOS, con las dos manos y una pinza si es necesario para estar segura de que no se salga? Te comento chiquita... cuando el miembro masculino erecto concluye su función (y por ende la función de toda la existencia masculina), disminuye trágica y tristemente de tamaño, y el preservativo, en su momento majestuosamente apretado, queda patéticamente bailando, y su contenido se desparrama. Por si no descifraste aún que es ese misterioso "contenido", te aclaro que son espermatozoides ávidos de cruzar tu cuello de útero y fecundar tus óvulos. Por lo tanto, apenas él eyacula, deben retirar INMEDIATAMENTE el miembro y AGARRAR el preservativo para que no quede adentro. Y si no sabías eso... ¿era necesario que tuvieras relaciones con el único pelotudo de la fiesta que tampoco manejaba ésta información?

Punto 4. "Me da como cosita".... !!! ¡¡Y ésta es la parte que más me enerva de toda tu pusilánime redacción!! Si en el último renglón de tu carta todavía quedaba en mi interior un mísero rastro de compasión por tu despreciable persona, con ésta frasecita pelotuda, la eliminaste por completo. "Cosita". ¿Qué mierda es "cosita"? BO- LU- DA ! ¡¿Tenés un pedazo de látex lleno de esperma pudriéndose en tu vagina y te da "cosita" meterte dos dedos y sacártelo?! ¿Escuchaste hablar de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica? RETARDADA.

Punto 5. Date una vuelta la semana que viene por el consultorio así hacemos un hepatograma y un HIV. Y, obviamente, la gonadotrofina coriónica, mamita. "¿Qué es eso doctoraaaaa?", te estarás preguntando con cara de boluda. Es la hormona que produce tu nuevo órgano, mi amor. "¿Qué órgano doctoraaaaa? Yo no recibí ningún transplateeee". PE-LO-TU-DA! Tu nuevo órgano, es la placenta!

PD: Decile a tu padre que por favor me venga a ver que éste mes le toca el tacto rectal para ver como anda esa próstata.

Espero haberte sido útil. Si no sabés cómo tomar la pastilla del día después mandame un radio. ¡Prefiero cagarme el fin de semana entero con tus pelotudeces, que permitir que te reproduzcas! ¡Sería negligencia médica (y humana)! ¡Y menos aún con los genes del piola ése de la fiesta!

Saludos a la familia. Tu doctora y amiga, Mery Rock.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Féminas I: El arte del buen cagar.

Así habló Mery Rock:
Cagar... uno de los 3 grandes placeres de la vida, las 3 "C": comer, coger, cagar... Y yo siempre pensaba... ¿por qué le dicen "placer"? Tuvo el tiempo que madurar mi cerebro y mi ano para llegar a comprender ésta cuestión tan esencial y trascendental en la vida de una persona: aprender a cagar.
Hace mucho quiero hablar de éste tema, porque se que es de común desagrado, y me estimula imaginar el prurito que genera en vuestro pudor. Pero también, porque creo que aunque nos cueste aceptarlo, el arte del buen cagar es una conquista que todo humano que se precie de serlo, debe dominar.
Hay una cuestión a éste respecto que me gustaría resaltar. Se refiere al decreto inconciente imaginario machista que reza: "La buena mujer, no caga". Cómo excelsa fémina, es mi deber luchar por la derogación de éste decreto, que a mi humilde criterio, roza lo hemorroidal. Lamento desilucionarlos muchachos, pero hasta la mujer más hermosa del mundo, caga. Con olor y con ruido. El quid de la cuestión está en que, éste erróneo mandato social tiene un efecto constipante. La mujer teme cagar. Teme que la descubran realizando tan miserable acto, y que junto a ésta vulgar y antiestética imagen suya, sus poderes atractivos se desvanezcan para siempre ante el objeto de su pasión. Un gran porcentaje de las mujeres sufre en algún momento de su vida constipación, y más que a un desorden orgánico, ésto se debe a que guardan el preciado sorete hasta encontrar el momento y lugar perfecto dónde depositarlo. Y aquí va otra verdad: mis queridas amigas, el momento perfecto es "ahora" y el lugar perfecto es "dónde estés". No importa si es el dpto de tu nueva conquista, o un boliche, un supermercado, la casa de tu suegra, el trabajo, la calle!... Somos mujeres! Siempre nos prestan el baño, y debemos aprovechar éstas circunstancias. Es cómo si nos tuvieran lástima: "Pobrecitasss, ellas no pueden mear paradasssss", entonces nos dejan pasar aunque no seamos clientes. Siempre y cuando cuidemos la higiene del lugar, el espacio perfecto para despedir a tu amigo del interior, es ése. ¡¡Hacélo!! Te vas a sentir libre, liviana, no necesitás Activia, simplemente abrí tu mente y tu ano, y disfrutá al hacerlo. Luego, vas a poder mirar al mundo con otros ojos y con una ampolla rectal agradecida. De ahí proviene el placer. Del agradecimiento de tu interior, que con oleadas de endorfinas te dice: "graciassss, gracias por sacarme éste peso de encima".
Cuando era chica, recuerdo en primer grado, si me agarraban "ganitas", en vez de pedir el baño de maestros, que recuerdo que era hermoso, brillaba, tenía un inodoro gigante y azulejos perlados... En vez de pedirlo, de orgullosa, incapaz de enfrentar mis angustias fecales, simplemente comenzaba a llorar, a llorar y llorar, con todas mis fuerzas, gritando (siempre sentadita en mi asiento, por supuesto, porque era una niña bien comportada), hasta que llamaban a mi amado padre y éste me retiraba... y ahí llegaba al lugar perfecto, mi hogar.
Sufrí de ésta "selección anal" por mucho tiempo, con algunas ampliaciones del territorio en la feroz adolescencia, como la casa de mis tíos, o la casa de algunos muy selectos amigos, en lo que confiaba tanto como para hacerles mi más profundo regalo.
Hasta que llegó mi viaje a Europa. Un viaje muy accidentado, por así decirlo. En el que pasamos de princesas a mendigas en poco más que días, y en el que no tuve más opción que olvidar cualquier tipo de preferencia en la satisfacción de las necesidades básicas. Tuvimos que adaptarnos: comíamos cualquier cosa, dormíamos en cualquier lado... Con ésto les digo todo: bañarse o cambiarse una toallita era un lujo... ¿Y Cagar? ¡Dónde sea y cómo puedas! Ahí era cagar o cagar. Mejor dicho, cagar o reventar. Y aprendí. De una y para siempre. Fue uno de los mejores regalos que me traje de Europa. Ahora soy libre. Sé que dónde vaya, puedo cagar.
¿Viste cuando entrás en el baño del boliche y ves un cago y decís: "¿Quién es tan hija de puta de ponerse a cagar acá?". Pues puedo ser yo, tranquilamente. Cago en la casa de cualquier amigo, de cualquier novio, cago en la facultad, cago en Mc Donalds, cago en el trabajo (por supuesto, y con horario fijo, soy un reloj), hasta cago en el psicólogo y lo disfruto.
Mujer, a vos te hablo, que estás conquistando tu independencia económica, conquistá también tu independencia anal, y nadie podrá detenerte!
¡¡Basta de opresión coprológica de la mujer, viva el cago libre!!

viernes, 20 de noviembre de 2009

Bombardeo De Información. Eyaculación De Ideas.


Así habló Mery Rock:
Son mucho años, casi vertiginosos, de entrada masiva de información, por momentos a chorros, en mi cabeza. Por todos mis agujeros. Veo, escucho, huelo, escucho, toco, escucho, siento... más y más información que entra en un flujo turbulento, y que en mi interior se mezcla y explota, y se reinventa, y choca... ahhhhh, me hace daño!
Mi interior es como el mar... así lo siento... quizá por ello me gusta internarme en el océano y hacer la plancha, y esperar hasta que mis oídos queden totalmente sumergidos en leche de sal y ya no escucho nada, soy el mar y mi interior que se hacen uno...y es hermoso, casi me transparento en el agua y no quiero separarme más... cuando muera quiero fundirme con el mar, porque de ahí salí y seguramente ahí pertenezco... pero no quería hablar del mar, sino del cambio que se produjo en mí...
Siento que ya llegó la hora. De que se circularice el flujo de datos, que haya un feed back, un movimiento... es como si por años hubiese entrado mucho y se hubiese estancado en mi interior, y en vez de ser mar, me volví laguna...
¡Yo no soy laguna amigos! Yo soy olas, espuma, sal, explosión y movimiento; la paz del placer, del éxtasis, de la unión y la fusión...
Entonces, desde mi más profundo interior fue levantándose una voz, que quemaba como fuego, dura, implacable... que incansable no se rendía, y seguía avanzando constante, haciendo su camino, conquistando terrenos, defendiendo sus derechos y diciendo, éste soy yo, ésto es mío, así quiero vivir... y eso fue ascendiendo, esa energía creadora que todo lo muta me hizo temblar de pies a cabeza, y tuve miedo, mucho miedo, de perderme para siempre en ésta unión... hasta que ya no soporté más la tensión y dejé salir todo, exploté y toda esa energía salió a borbotones por todos mis sentidos, por mi piel y todo mi cuerpo, y casi me derramaba sobre lo que tocaba, todo lo bañaba, todo lo inundaba yo, ya casi sentía que mi cuerpo se iba, por momentos me agarraba con miedo de perder el alma... quizá ando dejando pedacitos míos por allí y por allá, cómo duele sentir, cómo duele ser, por donde ando soy... y cuando termine esta maratón eyaculativa, temo que ya no quede nada en mi interior, y me encuentre vacía... pero no importa, es el movimiento de la luna, el que crea las olas; si no me vacío no vuelvo a llenarme... doy todo lo que soy y lo que tengo a éste mundo... vomito mi ser, hasta me duelen mis lágrimas porque contienen pedacitos de mí, de lo que fui y de lo que soy, y ya no tengo miedo, de darte todo...