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domingo, 22 de noviembre de 2009

Féminas I: El arte del buen cagar.

Así habló Mery Rock:
Cagar... uno de los 3 grandes placeres de la vida, las 3 "C": comer, coger, cagar... Y yo siempre pensaba... ¿por qué le dicen "placer"? Tuvo el tiempo que madurar mi cerebro y mi ano para llegar a comprender ésta cuestión tan esencial y trascendental en la vida de una persona: aprender a cagar.
Hace mucho quiero hablar de éste tema, porque se que es de común desagrado, y me estimula imaginar el prurito que genera en vuestro pudor. Pero también, porque creo que aunque nos cueste aceptarlo, el arte del buen cagar es una conquista que todo humano que se precie de serlo, debe dominar.
Hay una cuestión a éste respecto que me gustaría resaltar. Se refiere al decreto inconciente imaginario machista que reza: "La buena mujer, no caga". Cómo excelsa fémina, es mi deber luchar por la derogación de éste decreto, que a mi humilde criterio, roza lo hemorroidal. Lamento desilucionarlos muchachos, pero hasta la mujer más hermosa del mundo, caga. Con olor y con ruido. El quid de la cuestión está en que, éste erróneo mandato social tiene un efecto constipante. La mujer teme cagar. Teme que la descubran realizando tan miserable acto, y que junto a ésta vulgar y antiestética imagen suya, sus poderes atractivos se desvanezcan para siempre ante el objeto de su pasión. Un gran porcentaje de las mujeres sufre en algún momento de su vida constipación, y más que a un desorden orgánico, ésto se debe a que guardan el preciado sorete hasta encontrar el momento y lugar perfecto dónde depositarlo. Y aquí va otra verdad: mis queridas amigas, el momento perfecto es "ahora" y el lugar perfecto es "dónde estés". No importa si es el dpto de tu nueva conquista, o un boliche, un supermercado, la casa de tu suegra, el trabajo, la calle!... Somos mujeres! Siempre nos prestan el baño, y debemos aprovechar éstas circunstancias. Es cómo si nos tuvieran lástima: "Pobrecitasss, ellas no pueden mear paradasssss", entonces nos dejan pasar aunque no seamos clientes. Siempre y cuando cuidemos la higiene del lugar, el espacio perfecto para despedir a tu amigo del interior, es ése. ¡¡Hacélo!! Te vas a sentir libre, liviana, no necesitás Activia, simplemente abrí tu mente y tu ano, y disfrutá al hacerlo. Luego, vas a poder mirar al mundo con otros ojos y con una ampolla rectal agradecida. De ahí proviene el placer. Del agradecimiento de tu interior, que con oleadas de endorfinas te dice: "graciassss, gracias por sacarme éste peso de encima".
Cuando era chica, recuerdo en primer grado, si me agarraban "ganitas", en vez de pedir el baño de maestros, que recuerdo que era hermoso, brillaba, tenía un inodoro gigante y azulejos perlados... En vez de pedirlo, de orgullosa, incapaz de enfrentar mis angustias fecales, simplemente comenzaba a llorar, a llorar y llorar, con todas mis fuerzas, gritando (siempre sentadita en mi asiento, por supuesto, porque era una niña bien comportada), hasta que llamaban a mi amado padre y éste me retiraba... y ahí llegaba al lugar perfecto, mi hogar.
Sufrí de ésta "selección anal" por mucho tiempo, con algunas ampliaciones del territorio en la feroz adolescencia, como la casa de mis tíos, o la casa de algunos muy selectos amigos, en lo que confiaba tanto como para hacerles mi más profundo regalo.
Hasta que llegó mi viaje a Europa. Un viaje muy accidentado, por así decirlo. En el que pasamos de princesas a mendigas en poco más que días, y en el que no tuve más opción que olvidar cualquier tipo de preferencia en la satisfacción de las necesidades básicas. Tuvimos que adaptarnos: comíamos cualquier cosa, dormíamos en cualquier lado... Con ésto les digo todo: bañarse o cambiarse una toallita era un lujo... ¿Y Cagar? ¡Dónde sea y cómo puedas! Ahí era cagar o cagar. Mejor dicho, cagar o reventar. Y aprendí. De una y para siempre. Fue uno de los mejores regalos que me traje de Europa. Ahora soy libre. Sé que dónde vaya, puedo cagar.
¿Viste cuando entrás en el baño del boliche y ves un cago y decís: "¿Quién es tan hija de puta de ponerse a cagar acá?". Pues puedo ser yo, tranquilamente. Cago en la casa de cualquier amigo, de cualquier novio, cago en la facultad, cago en Mc Donalds, cago en el trabajo (por supuesto, y con horario fijo, soy un reloj), hasta cago en el psicólogo y lo disfruto.
Mujer, a vos te hablo, que estás conquistando tu independencia económica, conquistá también tu independencia anal, y nadie podrá detenerte!
¡¡Basta de opresión coprológica de la mujer, viva el cago libre!!

12 comentarios:

  1. Mary: hacia mucho tiempo que no reia tanto y tan fuerte. Gracias! No digo esto porque seas mi Maria: escribis muy bien! Una fuerza impresionate. Acordate de lo que te digo. Esta nuevo emprendimiento va a dejar huellas en tu vida. Te quiero mucho. Mamuchini.

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  2. Merrryy sos una grosa.. buenisimo el articulo y muy buena la manera en q redactas..
    beso

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  3. Que asco! ¿qué es toda esta contracultura moderna?
    renuuuncie montonera Boratti
    muy bueno el programa..

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  4. jajajajaja demasiado gracioso pero cierto xD
    no sabia q hacias un escandalo y q papa te tenia q ir a buscar! u.u
    jaja q suerte q fuiste a europa entonces xD
    te quiero mary! :)
    tu querida hermana casi casi casi alemana :P
    jajaa mentira! no soy nada alemana u.u estoy orgullosa de ser argentina xD jaja
    chauuu

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  5. Yo aprendi pero despues de un viaje al norte argentino!!! jajaja no me lo olvido mas y tb me hizo tan pero tan fuerte que ahora cago en CUALQUIER lado.!!!

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  6. cagar en McDonalds es lo mas! ajajaj!!

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  7. gracias x los comentarios amigos!! los amoooo!! :D

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  8. me imagino que la cagadera por el 14 debe ser importante! jojo
    medio escatologico esto.. de todas maneras tiembla el mac donals de parque las heras al verme jeje

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